Castillos de Palencia
Carrión de los Condes. Murallas
Cubo de la muralla

Durante los enfrentamientos entre Alfonso I el Batallador y Dª Urraca, el primero toma la villa en 1110, fortificándola un año después, conociéndose con el paso de los siglos como cerca vieja.

Para la conservación de la misma, se dictaron normas por las que los habitantes del alfoz tenían la obligación de trabajar en la reparación de sus muros, aunque podían eximirse de la misma mediante el pago de una cantidad de dinero. También se obtenían ingresos al destinar un porcentaje de las penas establecidas por sentencia judicial o multas para el mismo fin.

En 1312, durante los enfrentamientos por la tutoría de Alfonso XI debido a su minoría de edad, la muralla es reforzada al refugierase en Carrión la reina madre Dª Costanza y el infante D. Juan para resistir a los regentes Dª María de Molina y D. Pedro.

El rey Enrique IV en 1474, tras apaciguar la situación provocada por el enfrentamiento entre el Conde de Benavente y Pedro Manrique apoyado por sus familiares, acuerda entre otras medidas, la reedificación de las murallas.

Muralla

Estas protegían principalmente el barrió de Santa María, ya que tanto el río como la elevación del terreno actuaban como de defensas naturales de otras zonas de la villa. Actualmente en la calle Historiador Ramírez se conserva un lienzo de unos 150 metros de longitud, entre los que se incluyen dos cubos. Con una altura de 4 metros y un grosor de 2, muestra el relleno de hormigón al haber perdido el revestimiento de piedra. También hay restos de la antigua muralla medieval junto a la iglesia de San Andrés.

Los barrios cristiano y judío estaban separados físicamente por una muralla medianera conocida como cerca de Dentro Castro.

Para su comunicación con el exterior se abrían en el recinto amurallado diversas puertas y portillos. Así, al final del lienzo conservado, en el extremo situado junto a la iglesia de Santa María, se abría la puerta de Padierno.

Arco del puente

La puerta de San Juan, que se encontraba al final de la calle del mismo nombre, junto a la desaparecida iglesia de San Juan Bautista o San Juan del Mercado, permitía el acceso a la Plaza del Mercado Viejo.

Otra de las puertas se encontraba al inicio del puente que comunicaba con el Barrio de San Zoilo. En 1610 el Ayuntamiento costea la construcción de un arco en ese lugar, que se mantuvo en pié hasta los años 30 del siglo pasado.

También se conoce la existencia de las puertas de San Pedro y la del Canto, aunque desconociéndose su ubicación exacta.