Castillos de Palencia
Colmenares de Ojeda
Restos de la torre

Localidad perteneciente al municipio de Dehesa de Montejo, situada en un bello paraje, en las cercanías del camino real que comunicaba la montaña con Tierra de Campos. En el siglo XII fue solar del conde Rodrigo Gustio. Más tarde perteneció a los señores de Cervera de Pisuerga, los condes de Siruela, rama desgajada del tronco familiar de los Fernández de Velasco.

A mediados del siglo XIV figura como lugar de behetría en el Becerro de las Behetrías de Castilla, siendo vasallos de Juan Rodríguez de Cisneros y teniendo por natural a Fernándo García Duque y a sus hijos. En esa época pagaban anualmente al rey moneda y servicios, no así yantar, martiniega ni fonsadera. También abonaba anualmente cada vasallo por infución una fanega de cebada a los señores.

En 1752, en las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, aparece como lugar de señorío del Conde de Siruela, con una población de 31 vecinos y medio, al computarse dos viudas como un vecino. El caso urbano lo formaban 38 casas habitables además de una arruinada.

Hasta el año 1955 perteneció en lo eclesiástico a la Diócesis de León, y así en 1882 estaba enclavada en el arciprestazgo de Cervera de Pisuerga, atendida por un cura de entrada que cuidaba a 240 almas.

Recinto exterior y torre

Sobre una pequeña elevación, junto al río Burejo, se encuentran los escasos restos de una torre fuerte, que por sus características podría asemejarse a la de Villanueva de la Torre. Se conservan parcialmente los muros Sur y Oeste, con una longitud de 4,60 y 4,30 metros, respectivamente, una anchura de 1,30 y una altura máxima de 5 metros. Construido con sillarejo, colocado en forma de espina de pez en algunas parte, cuenta con refuerzos de sillería blanca en las esquinas.

Al Este de la fortificación se encuentra un muro de mampostería de 2 metros de altura, que pudiera corresponder a un recinto exterior, con una pequeña torre adosada a la esquina de 2,00 por 2,70 metros.

Hasta el año 1996, en que fueron derribados ante la amenaza de ruina, los restos de este esquinazo conservaban poco más de 19 metros de alto, en los que se notaba un recrecimiento en la parte más alta de la torre. En su interior se apreciaban dos pisos que, debido a su altura, probablemente estuvieran subdivididos.

También se advertían varias aspilleras y ventanas en los pisos superiores, así como que el grosor de los muros había disminuido con respecto a los 1,30 metros de la base.

Estado de la torre entre 1960-1970

La imágen en blanco y negro de la izquierda, tomada entre los años 1960 y 1970, muestra el estado que presentaba la torre en aquella época.

Destaca, elevada sobre la población, la monumental iglesia parroquial de estilo gótico dedicada a San Fructuoso Mártir, construida en el siglo XVI. En su interior conserva una de las más bellas pilas bautismales de la provincia, de estilo románico, adorna su copa con tallas de personajes humanos. Además, el casco urbano cuenta con varias casas blasonadas del siglo XVII.