Castillos de Palencia
Támara de Campos
Panorámica

La localidad ya aparece mencionada como Castro Tamara en el siglo X. Algunos autores afirman que en 1037 se libró en su término la batalla de Tamarón en la que se enfrentaron los reyes Fernando I de Castilla y Bermudo III de León. Otros autores sitúan este hecho en la cercana localidad burgalesa de Castrojeriz. En esta contienda el rey leonés encontró la muerte lo que dio lugar a la primera unión de los reinos de Castilla y León tras la Paz de Támara de 1039.

Interior de la puerta del caño

El 12 de marzo de 1053 el monarca castellano-leonés Fernando I dona al monasterio de San Pedro de Cardeña, entre otros, el monasterio de San Miguel ubicado en Támara, con sus diezmos, derechos, villas y vasallos que las habitan.

Un nuevo acontecimiento histórico tiene lugar en julio de 1127, cuando se firman en su término las Paces de Támara entre Alfonso VII de Castilla y León y Alfonso I de Aragón. En 1148 el rey Alfonso VII otorga fueros a la bailía de las Nueve Villas de Campos de la que forma parte Támara, al igual que, entre otras localidades, Amusco y Piña de Campos.

A finales del siglo XII se encomiendan libremente en vasallaje a la Orden de San Juan de Jerusalén. Más adelante, entre 1513 y 1522, el Consejo de Támara entabla pleito en contra el Prior de la Orden por la jurisdicción de la villa.

Estuvo vinculada al Camino de Santiago y contó con hospital para los peregrinos, lugar en el que se hospedó Sancho IV de Castilla en 1286 durante su peregrinación a Santiago.

Según los datos del Becerro de las Behetrías, era señorío de la Orden de San Juan al que sus vasallos pagaban una serna al mes si tenían bueyes o tres al año el que tenía caballo. Además pagaban en concepto de infurción 4,5 celemines de cebada, 11 dineros y una cántara de mosto el que tenía viña.

Los vasallos de la Orden de San Pedro de Cerdeña, pagaban 6 sernas al año si tenían bueyes o una serna, para segar en agosto, si carecían de ellos. También pagaban al rey varios tributos, entre los que se encontraban 550 maravedis en concepto de martiniega, así como monedas, servicios, fonsadera y yantar.

Puerta del caño y muralla

Con motivo de la guerra de las Comunidades y debido a su condición de plaza fuerte bien amurallada, fue sede del ejército imperial que se creó en 1520 al mando de Luis de la Cerda. Al año siguiente la población, mayoritariamente comunera, acogió al Obispo Acuña en el recorrido que hizó por Tierra de Campos. Tras la derrota de Villalar, al igual que otros varios pueblos palentinos, ofrecieron grano para el ejército que resistía la invasión de los franceses en Logroño .

De acuerdo con el censo de 1591, Támara pertenecía a la merindad de Monzón con 286 vecinos pecheros. En el siglo XVIII, según los datos del Catastro de Ensenada, era villa de realengo, con 140 vecinos, incluidos 9 eclesiásticos y 2 viudas; con un casco urbano formado por 202 casas, algunas arruinadas, que pagaba 14 reales y 24 maravedís a la Marquesa de Aguilar y Villanueva por martiniega. En 1859 nacía en la localidad Sinesio Delgado, escritor y autor teatral que en 1899 funda la Sociedad de Autores de España.

De la fuerte muralla del siglo XI que rodeada la villa aún se mantienen varios tramos aunque su conservación es mala. Estaba formada por muros de tapial de gran altura recubiertos de sillería que alcanzan 1,50 metros de anchura, aunque en muchas partes carece del revestimiento.

Puerta de San Miguel

Tuvo, al menos, tres puertas de las que aún perdura la del Caño, junto a la que se encuentran los restos más amplios de muralla. Recibe el nombre de la fuente que se encuentra frente a ella. A la primitiva entrada se le adosó, en una época posterior, una magnífica construcción de sillería que sobresale de la muralla.

Se accede desde el exterior a través de un arco ojival, al que sigue otro rebajado en el que aún perduran los goznes de las puertas. Entre medias contó para su defensa con un rastrillo cuyas guías se conservan entre ambos arcos. Por último salva la anchura de la muralla por medio de una bóveda de medio punto. Hace unos años ha sufrido una desafortunada restauración en la que se ha recrecido e igualado la altura de la puerta mediante varias hiladas de ladrillos.

Igualmente quedan vestigios de la puerta de San Miguel, situada al final de la calle del mismo nombre, que a diferencia de la anterior, no sobresalía de la muralla. Se conserva en un lamentable estado parte de una jamba, el arranque de un arco y uno de los goznes. Una tercera entrada pudo situarse al final de la calle del Monte, donde hasta hace pocos años se apreciaba parte de una jamba adosada a una fachada en ruinas.

Santa María del Castillo

También tuvo castillo, emplazado en una pequeña elevación en la parte más alta de la villa, de él sólo queda como recuerdo la ermita de la Virgen del Castillo, del siglo XII, convertida en Ayuntamiento y museo etnográfico.

En su casco urbano, de trazado medieval, destaca la magnífica iglesia de San Hipólito el Real, obra de transición del gótico al renacimiento (siglos XV-XVI). La torre, de la escuela de Juan de Herrera, es posterior ya que a mediados del siglo XIV se derrumbó la primitiva. La iglesia de San Miguel (s. XIII) formaba parte del antiguo monasterio benedictino. También, se conservan varias casas blasonadas.