Castillos de Palencia
Tariego de Cerrato
Panorámica

La villa se encuentra situada en la ladera de un teso, junto a la margen izquierda del río Pisuerga, dominando un vado natural que permitía el paso del río en época de estiaje. En sus inmediaciones han aparecido gran cantidad de restos arqueológicos que indican que ya estuvo habitado en la Edad del Bronce. En época celtibérica existió un importante poblado, posiblemente fortificado, que se resistió a la ocupación romana, para ser más tarde romanizado.

Tras la reconquista de este territorio a finales del siglo IX, se repuebla el lugar. En el año 917 ya aparece mencionado su castillo, servía de apoyo a la cercana fortaleza de Dueñas para controlar el paso por el valle del Pisuerga. En 1127, figura como señor de Tariego el conde Pedro González de Lara. Más tarde, es uno de los varios castillos entregados en arras a Doña Leonor por Alfonso VIII.

En 1217, muere el joven rey Enrique I en Palencia. Su tutor, Alvaro Núñez de Lara, intenta ocultar la noticia escondiendo el cadáver en el castillo de Tariego. Enterada doña Berenguela, hermana de Enrique I y heredera de la corona, abdicó a favor de su hijo Fernando III, quién finalmente se corona rey en la localidad palentina de Autillo de Campos.

D. Alvaro no reconoce al nuevo rey y realiza diversas correrías, siendo finalmente capturado y obligado a entregar varias fortalezas a la Corona, entre ellas la de Tariego.

Fernando IV tras la rebeldía de los infantes Juan y Alfonso de la Cerda, concede en 1300 al concejo de Palencia, el señorío de la villa y el castillo de Tariego, ya que durante la contienda habían tomado para el rey la fortaleza.

Torre óptica, vista Noroeste

A finales del primer tercio del siglo XV, 1430, el rey Juan II otorga a Pedro de Acuña, primer conde de Buendía, el señorío de Tariego y la villa de Dueñas. A cambio el concejo de Palencia recibe la localidad de Paredes de Monte. Estando en poder de la familia Acuña es conquistado, en 1521, por las fuerzas comuneras. A mediados del siglo XVI continuaba en poder de los Buendía. En 1591 cuenta con 81 vecinos pecheros en la localidad.

Con el nombre de "Tariego de Riopisuerga" aparece en la documentación de 1751, figurando como señorío de los duques de Medinacelli.

Durante la Guerra de la Independencia, la villa fue atacada en varias ocasiones por las tropas francesas acantonadas en la zona al considerar que servía de apoyo a los guerrilleros que asaltaban los convoyes de suministros del camino Real a Burgos.

Su histórico castillo se situaba a la salida de la población, a la derecha, sobre un pequeño cerro. A mediados del siglo XIX aún eran visibles sus ruinas, de las que hoy no queda nada. También ha desaparecido por completo todo resto de las antiguas murallas que defendían la localidad.

Durante la segunda guerra carlista, se levantó una torre para telégrafo óptico. Inicialmente se empezó a construir en el emplazamiento del castillo, aunque después se cambió a su ubicación actual, en la cuesta de la Butrera, al ser un punto más elevado que el primero. Formaba parte de una de las líneas telegráficas concebidas para permitir comunicar las provincias vascas con Madrid, transmitiendo, mediante señales ópticas, noticias sobre el desarrollo de la guerra. Fueron levantadas, manejadas y controladas por el ejército isabelino.

Torre óptica, vista Sur

Todas las torres tenían una construcción similar: forma prismática, planta cuadrada de siete metros de lado y tres pisos de altura. En la parte inferior sobre una base de sillería se abren varias ventanas fusileras encuadradas en ladrillo. Las plantas superiores están construidas también con ladrillo, disponiendo de una gran ventana en cada fachada.

El acceso desde el exterior hasta el primer piso se realizaba por medio de una escalera de mano. En el interior una escalera empotrada en la esquina Sudeste permitía la comunicación entre las distintas plantas y con la azotea, lugar donde estaba instalado el telégrafo, que comunicaba visualmente en ambas direcciones con las dos torres más próximas, las de Villamediana y Dueñas.

Hoy el estado que presenta la torre es muy lamentable. Se encuentra resquebrajada verticalmente en las fachadas Norte y Sur debido a un ligero hundimiento de parte de la base.

La iglesia parroquial, dedicada a San Miguel, es de estilo gótico. Se levanta en el siglo XVI sobre una más antigua que estaba bajo la abvocación de Santa María. Durante la Guerra de la Independencia fue incendiada por las tropas francesas.